Las 7 preguntas que debieras hacer antes de prejubilarte

Planificar tu prejubilación o jubilación anticipada debería ser una asignatura obligatoria para todas las personas. Y recibida mucho antes de que les llegue el momento. El motivo es que cada vez es mayor la frecuencia con la que ocurre. El conjunto de personas prejubiladas es un colectivo en auge aunque no es fácil cuantificarlo. No son activos, pero tampoco parados.

Y no siempre les coge preparadas a las personas que se ven en este nuevo estado. Debido a la digitalización en la que vivimos, con cambios cada vez más frecuentes y de más impacto, la oferta de empleo tiende a ir hacia los más jóvenes. Son estos los que tienen más capacidad de adaptación y los preferidos por las empresas. Puedes ver aquí los 10 motivos por los cuales las empresas no quieren a personal senior.

El periodo de vida activa se reduce

El hecho es que en la situación actual, el periodo de vida activa cada vez se reduce más. Y los años en que se vive retirado del trabajo pueden ser tantos o más que los que se pueden estar trabajando. Seguramente muchas de las personas que están en activo ni se plantean este hecho. Piensan que el trabajo es para toda la vida o que van a estar trabajando hasta una edad donde sean realmente mayores. Sería la idea de retrasar la edad de jubilación o no jubilarse nunca.

Planificando la prejubilación. Foto de fredrick kearney jr | Unsplash
Planificando la prejubilación. Foto de fredrick kearney jr | Unsplash

Pero lejos de ser así, y a pesar de que por motivos de ahorro, la edad oficial de jubilación aumenta, la realidad es bien diferente. En grandes empresas del sector privado el rango de edad entre los cincuentaicinco años y los sesenta es el señalado para aprovechar a reducir empleo o sustituirlo por personas más jóvenes.

Al margen del impacto económico que pueda tener en estas personas, también puede ser una oportunidad de mejora de la calidad de vida. En especial si el impacto económico no es traumático y no afecta a su seguridad financiera.

Las grandes etapas de la vida están cambiando

Todo esto hace que para muchas personas deja de ser cierto lo de estar toda una vida trabajando. El concepto tradicional de dividir la vida, en la etapa de estudio, trabajo y jubilación, donde ésta última pudiera ser la más corta, está cambiando cada vez más. Se prolongan  las etapas de estudio y la de retiro laboral cada vez con más intensidad.

Otra característica nueva, es que son etapas que tienden a solaparse. Una vez adentrado en la vida laboral es necesario seguir actualizándose y estudiando. De no hacerlo uno puede quedar obsoleto en conocimientos en poco tiempo.  Podríamos decir, que la etapa de aprendizaje alcanza incluso a la de retiro laboral. La necesidad de adaptarse a los cambios que la transformación digital trae consigo  obliga a las personas retiradas a un continuo reciclaje si no se quieren ver marginadas.

La etapa de retiro laboral se hace más larga

Igualmente la etapa de retiro laboral a edades tempranas, previas a las oficiales de jubilación, hace que muchas personas necesiten compaginar retiro con trabajo.  Puede ser por necesidades económicas, en las que se busque trabajos a tiempo parcial o tiempo completo inclusive. O bien por necesidad de satisfacer un desarrollo profesional durante más años. Además, por extenderse durante más años, la etapa de retiro laboral, hace que la probabilidad de necesitar ingresos extra, se ponga de manifiesto, y fuerce a la búsqueda de estos ingresos mediante algún tipo de trabajo, sea de forma temporal u ocasional. A futuro, también tendrá más presencia la economía colaborativa.

El  caso es que para cada vez más personas, el verse fuera del ámbito laboral a edades tempranas, del orden de una decena de años antes de las de jubilación es una realidad cada vez más frecuente.

Planificar un posible paso anticipado a la siguiente etapa

Para las personas jóvenes es importante visualizar este hecho y planificar adecuadamente su retirada de la vida laboral.  Sobre todo si son profesiones no liberales, o fuera de la Administración, que se mantienen como reductos de vida laboral extensa.

En profesiones cualificadas, en empresas privadas la probabilidad de llegar a la edad de jubilación trabajando es cada vez menor. Y en trabajos no cualificados, debido a la automatización, la probabilidad es aún mayor y con el riesgo de que la expulsión del ámbito laboral se produzca de forma traumática.  Simplemente por la desaparición de estas profesiones incluso con edades mucho más jóvenes de los trabajadores afectados.

Imagina tu retiro laboral. Foto de Cistian Newman | Unsplash
Imagina tu retiro laboral. Foto de Cistian Newman | Unsplash

Qué supone la etapa de prejubilación

La prejubilación se visualiza típicamente como una etapa dorada, donde todavía se goza en general de una buena salud y que permite disfrutar de las aficiones, familia y amigos. Incluso dedicarse a actividades de voluntariado o en las que uno tenga interés personal a tiempo parcial para no renunciar al resto de deseos. Ese es el sueño de la etapa de prejubilación.

Pero lo normal también, es que se produzca una merma de ingresos que es la que hay que anticipar con tiempo para minimizar sus efectos.

El mensaje para las generaciones jóvenes sería precisamente ese, de cómo garantizar la seguridad financiera a futuro, considerando que la expectativa de vida laboral puede ser inferior a treinta años. Alcanzar el sueño del retiro laboral con salvaguarda económica debiera ser el objetivo.  Y de forma independiente de que se piense en trabajar hasta la edad de jubilación o no, porque es muy probable que la decisión no esté en sus manos.

El objetivo de la planificación financiera

El principal objetivo sería por tanto esta planificación financiera que permita entrar en el retiro laboral de la forma menos traumática posible. Evitar  tener que tener que prolongar la vida laboral en trabajos difíciles de lograr con esas edades y posiblemente no deseados para nuestro desarrollo personal, O lo que puede ser peor, que sería entrar en depresión por problemas económicos. El objetivo por tanto es que la pérdida de ingresos que se experimente se vea minimizada por ahorros y compensada por un abanico de posibilidades para la mejora de nuestra calidad de vida, que también hay que monetizarlo. 

Puedes ver más en “Los 8 factores que influyen en tu calidad de vida y bienestar emocional”, para entenderlo mejor.

Las otras consideraciones en la etapa de prejubilación

Planificar la prejubilación no sólo es asegurar la seguridad financiera de esta etapa.  También es visualizar y gestionar el tiempo libre que se presenta.

Las personas que viven volcadas en el trabajo y que se ven expulsadas del mercado laboral con edades de más de cincuenta años son las que peor lo pueden pasar. Puede que no sea el la seguridad económica el problema. Quizás sea el cómo llenar un tiempo que se tenía previamente y cien por cien dedicado al trabajo.  Es como un salto al vacío que también hay que saber gestionar.

Planificar la prejubilación conlleva también el buscar estos intereses personales al margen de los laborales. Hay que cultivar de forma previa estos intereses, de forma que alcanzada esta etapa de prejubilación, podamos volcarnos en su desarrollo.

Planificar tu prejubilación fijando tus objetivos en esta etapa

Un buen ejercicio para empezar a planificar tu prejubilación, es visualizar internamente cómo nos gustaría que fuese. Quizás estés trabajando y ni por asomo te plantees que te pudiese tocar la suerte de una prejubilación con salvaguarda económica. Pero como hemos comentado anteriormente, puedes encontrarse pronto en este estado, si no eres funcionario o ejerces una profesión liberal en la que la edad de jubilación puede incluso rebasarse. 

Las 7 preguntas antes de prejubilarte. Foto de Thomas Hafeneth | Unsplash
Las 7 preguntas antes de prejubilarte. Foto de Thomas Hafeneth | Unsplash

 

Las 7 preguntas que debieras hacer antes de prejubilarte 

Las preguntas que te debieras hacer y contestar son:

1.-Cuándo te gustaría retirarte.

El caso es que con una adecuada planificación, podrías ser dueño de tu destino y retirarte cuando quieras, no cuando lo decida el mercado.

2.-Qué tipo de vida deseas más

Busca en tu interior, qué es lo que te llena y te gustaría dedicar tiempo. La prejubilación te ofrecerá precisamente este tiempo para que puedas realizarte.

Incluso si lo que más te gusta es trabajar, plantéate como segur haciéndolo si te alcanza una prejubilación por regulación de empleo en tu empresa.  Considera tu experiencia, cualificación y habilidades para poder seguir trabando y cómo si te ves fuera de la empresa en la que seguramente estés muy a gusto.

3.-¿Cuántos años esperas vivir retirado de la vida laboral?

Es otra pregunta que debes hacer.  Probablemente y por la expectativa de vida cada vez mayor,  te puedes encontrar que tienes por delante un período de otros treinta años similar al de tu vida laboral o incluso mayor.

4.-¿Qué estilo de vida quieres llevar cuando te jubiles?

Es también importante ir hacia dónde queremos llegar.  Para llegar al estilo de vida que nos motiva, debiéramos ser coherentes en los pasos que damos para lograrlo.

5.-¿Qué ingresos mensuales necesitamos para mantener nuestro actual nivel de vida?

Puede que a futuro, una vez prejubilados, no queramos seguir manteniendo el mismo nivel de vida que cuando trabajamos. Pero si por el contrario quisiéramos mantenerlo, es importante planificar cómo vamos a compensar la más que probable merma económica.

6.-¿De cuántos ingresos dispones?

Recopila todas las fuentes de ingresos que podrías tener, por pensiones, rentas de trabajo, planes de pensiones o rentas de inversión y propiedades inmobiliarias.

Esta debiera ser la base para el cálculo de tus fuentes de ingresos a futuro.

7.-¿Cuántos años te queda de ahorro?

Calcula el entorno de los cincuenta y cinco o cincuenta y seis años como edad probable de prejubilación. Los años que te falten han de ser la base para constituir tu salvaguarda económica para poder retirarte sin problemas.

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